Pues después de la comida familiar del fin de semana y para recuperarnos, me fui a buscar una receta de pan integral 100% (integral y trigo).
Tomé prestada la que tiene Reinhart en El Aprendiz de Panadero y me dediqué a hacerle cambios (es lo mío y así me va).
Esta receta se basa en un
soaker y un
poolish. Yo decidí respetar el
soaker, pero sustituir el poolish por mi masa madre que está en buena temporada. Pero claro, es blanca y no tenía paciencia de reconvertirla a integral. Eso redujo la tasa de "integralidad" del pan que bajó del 100% de la receta original a un 70%, que no ha estado mal.
Analizando la receta de Reinhart decidí que la hidratación era baja y la aumenté. Y prescindí de ingredientes opcionales como huevo o grasa. He publicado en el blog la comparativa de ambas recetas con su hidratación respectiva (84% mi pan frente al 70% del pan de Reinhart, incluyendo la miel en el recuento de la hidratación; sin ella, la tasa de hidratación se queda en 75% en mi pan frente a un 62% en el de Reinhart).
En fin, la experiencia fue altamente gratificante si no es que:
a) llegó mi costilla cuando el pan estaba en el horno (y al final del horneado) y nos pusimos a charlar de las cosas del día;
b) no tuve en cuenta que un pan que tiene miel entre sus ingredientes se tuesta más y más rápido (eso tenía algo que ver con el Sr. Maillard, ¿verdad?,

). PUES NO, ME RESPONDO YO SOLA; no es Maillard, es caramelización pura y simple (añadida, eso sí, a la propia reacción de Maillard que también se da en la corteza con independencia de que el pan lleve o no miel). Y es que no había hecho lo que debia: UTILIZAR EL BUSCADOR Y LEER UN POQUITO EN EL FORO DEL PAN.
Gracias, J.A.I.L. (una vez más).
Habitualmente nos gustan los panes con buena corteza (gruesa y tostada)... pero este
raya en el limite de un buen pankenstein de familia. No llegó la sangre al río y como el pan se ha dejado comer no lo llevo al hilo de desastres panaderos. El aspecto físico es, sin duda, digno de un hueco en ese hilo, pero me resisto a despreciar un pan que en realidad estaba muy bueno y tenía una miga extraordinaria.