Lo del 'segundo amasado' me llama la atención. Entre fermentaciones, lo que normalmente yo hago es sólo darle forma, desgasando un poco, pero no reamaso. Los extremos serían, por un lado, una chapata, que casi no se toca ni se desgasa para dar esa miga irregular y de grandes alvéolos y, por otro lado, el pan de molde, que se desgasa casi totalmente para dar esa miga totalmente uniforme.Amando de Ossodio escribió:(...) me pregunto si no lo forcé en el segundo amasado (...)
Tanta manipulación en ese momento, por lo menos para un pan así, básico, parece demasiado agresiva.
Por otro lado, las recetas no son dogmas inamovibles por una razón importante: la capacidad de absorción de agua de las diferentes harinas. En un principio, la harina integral podría requerir algo más de agua. Muchas recetas hablan, además de cantidades, de texturas, del estilo: 'amase hasta conseguir una masa algo pegajosa' o 'muy pegajosa' o 'nada pegajosa'. Es como los tiempos de fermentado, que dependen, entre otras cosas, de la temperatura, y por eso se suele ver: 'dejar fermentar hasta que doble de tamaño'.
Por eso tiene que haber una gran dosis de observación, y no sólo seguir las recetas al pie de la letra. Ay, eso es lo chungo, y lo bonito.