- Usé azúcar integral de caña.
- No añadí vinagre.
- No me fiaba de las levaduras que pudiera haber en las flores y añadí levadura de cerveza, aprovechando que tenía un sobre empezado de una levadura para ale.
- Añadí 100 gr de malta tostada que nos regaló la gente de la CCM, para darle un toque más... cervecero.
- Preparé el doble de cantidad, 9 litros en vez de 4.5.
La verdad, ni siquiera estoy muy seguro de esto, porque cuando lo hice tenía gente en casa y estaba haciendo varias cosas a la vez.
Fermentó 2 semanas todo junto hasta que la fermentación estuvo prácticamente parada, y entonces lo embotellé en botellas de cerveza que cerré con chapa. Lleva un mes en botella y está muy bueno, mejoró bastante desde el momento en que lo embotellé: El procedimiento habitual con la cerveza es esperar a que la fermentación se haya detenido por completo (se hacen medidas con un densímetro separadas unos días y se comprueba que la densidad no haya cambiado) y al embotellar se añade una cantidad de azúcar cuidadosamente calculada, para que en la botella se produzca la cantidad de gas que queremos, ni más ni menos. Lo que yo hice fue una chapuza, y las chapuzas se pagan. ¿Sabéis qué es esto?: Las marcas que dejó en el techo la botella que explotó esta noche
Si es que...