Javier escribió:Por cierto, no me suena que usara malta. Le preguntaré.
No es que lleve esa exagerada cantidad que suelen llevar los pseudo-panes de centeno, pero creo que sí lleva un poco, y especialmente por el color lo parece. Ya me haces dudar...

Con todo, son de lo mejor que he comprado últimamente.
Javier escribió:Y, sin embargo... (y por -supuestas- exigencias del guión comercial 'es-que-a-la-gente-no-le-gusta') sus panes son... demasiado suaves. Pero demasiado. Vaya, que los últimos que compré (básicos, trigo blanco pelao) no sabían a nada.
Y me parece curioso, la verdad .Entiendo el tema comercial no-vayamos-a-asustar-a-la-gente (aunque no lo comparto), pero... ¿terminar ofreciendo un pan anodino?
No sé, muchas veces creo que me estoy volviendo majareta con el pan.
Tienes razón, creo que es justo lo que dices, como si hacer un pan más potente fuera muy arriesgado y la gente no lo vaya a apreciar, ni por supuesto a comprar... Aunque puede que haya algo de cierto en eso, y es lógico que un negocio que quiere funcionar económicamente ajuste su producto para intentar agradar a la mayoría (dentro de unos límites y sin engañar, claro), aunque a los que nos quedamos fuera nos fastidie.
Yo creo cada vez con más convencimiento que hacer el pan en casa te
re-educa el gusto y te acaban gustando panes que los demás difícilmente aprecian: quizás los panaderos caseros nos volvemos más
raritos y nos empeñamos en que a los otros le guste lo mismo que a nosotros, cuando la realidad es que todo el mundo parece encantado con sus barras blanquitas y pocos pagarían con gusto un pan con un mínimo de acidez (yo reconozco que, aunque estoy lejos de ser una experta en el tema, a veces me pongo un poco pesadita con todo esto y en casa ya me lo dicen

). Aunque luego te tiras de los pelos cuando vas a Baluard, o a muchas panaderías extranjeras, y ves a la gente haciendo cola para comprar los panes que a ti te gustaría encontrar aquí, y te preguntas qué problema hay en Madrid...